Una niña en la playa

Había una niña en la playa. Sonreía con la carita manchada de arena, era menuda y delgada, su piel, de un intenso tono dorado, brillaba al sol mientras correteaba por la orilla del mar en busca de conchas y cangrejos.
La viva estampa de la felicidad... se dio media vuelta guiñando los ojos, de color castaño oscuro y de repente desapareció.
Tan rápido como en un sueño, pasaron casi veinte años a través de aquella imagen capturada en el recuerdo.
Esa niña,que hoy se ha parado a ojear el viejo álbum de fotos, hasta llegar al verano de tanto tiempo atrás,era yo.
Tenía apenas ocho años y recuerdo esas vacaciones con añoranza. Los días eternos, llenos de paseos en bicicleta, baños en el mar y el sabor dulce de las moras , que recogíamos entre las zarzas a finales del mes de Agosto.
¡Qué bonitos son los veranos cuando eres niño! Entonces sólo pensábamos en hacernos mayores y ahora en cambio desearía volver un ratito a aquél lugar, sin preocupaciones, sin deberes que nos impidan disfrutar, siempre buscando algo con qué divertirnos, reír y correr por el campo o la playa...¡qué más da!
Cuando sientas que pierdes la fé en las hadas,simplemente abre el álbum y verás lo fácil que te resulta rescatar un poco de tu inocencia...

0 comentarios