Vuelvo a madrugar

6.30 de la mañana...suena el despertador...¿habrán puesto ya las calles?,me levanto como en un sueño, desayuno, me visto, saco a los perros,entro de nuevo en el ritmo del mundo.
El arenal está cubierto por la bruma, aún quedan dos horas de noche, los perros corretean entre los arbustos y yo respiro hondo,la brisa fresca es como un bálsamo.
A lo lejos, en la bahía suena la sirena de un barco que busca la costa entre la niebla.
El coche está helado y cubierto de escarcha, bostezo, sonrío,enciendo la calefacción,pongo música,una de Fito ,“ ¿Quieres bailar conmigo? Puede que te pise los pies y soñaré sólo porque me he quedao dormido//no sé restar tu mitad en mi corazón” .
Cuatro cigüeñas despistadas sobrevuelan la autopista,el cielo empieza a clarear,pasan coches y más coches,como fantasmas somnolientos de ojos brillantes,en un lento desfile.
Navego en un mar de bruma azul y me siento bien,en esta hora cuando el tiempo se escapa del mundo... y viceversa.

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